Toda mi vida me la pase soñando… en vez de vivir lo que tenía, idealizaba momentos especiales, comprando cosas, ropa, accesorios, juegos… siempre guardando cosas pensando en esa "ocasión especial"… que nunca llego.
Siempre intenté ser perfecta en mis actitudes, en mi trato con la gente, en mis acciones… no se puede ser perfecta, sin embargo intentaba agradarle a la gente… pero me di cuenta que no importaba lo que hiciera (incluso utilizando el escudo de la hipocresía) siempre habría alguien a quien le cayera mal… por envidia, por odio, sin razón… así es la vida, así es el humano.
Soñé tanto mi vida perfecta…, una carrera, un novio que después se convertía en el amor de mi vida quien me ayudaría a formar una familia… 2 hijos (a los que dedicaría todo mi tiempo), un perrito… una linda casa, ni siquiera pedía una mansión, viajes al extranjero… soñé… ese fue el error!!!, sólo soñé y pedí a Di’s pero no hacía nada más…
Con los años mi exigencia creció, ya no me conformaba sólo con andar con un chico lindo que me tratara bien (sin importar la edad), sino que tenía que tener una cantidad de virtudes interminables que ni el hombre más perfecto en la tierra podría tener… Tenía que ser guapo; buena persona; amar a los animales; que le gustaran los niños; que le gustarán los video-jugos, el cine, los juegos mecánicos, viajar; que amara a Di’s más que a mí; que no fumara ni tomara… Describía mi sentir a alguien perfecto sin errores, que yo sabía jamás iba a encontrar… porque no existe… Los años pasaban y pasaban, y él jamás llegó porque yo jamás deje de soñarlo…
Entonces vi a la gente que estaba lejos de Di’s, y parecía feliz, su estilo de vida me llamaba, pero me daba miedo al mismo tiempo… pregunté ¿he intentado ser buena persona todo el tiempo, me he equivocado, lo sé, pero Di’s, realmente merezco esta vida?... Veía que entre el alcohol y las drogas las personas se olvidaban de las cosas, veía que la gente se suicidaba y así olvidaban… Todo ello me llamaba, pero aún el miedo a equivocarme era mayor… Di’s - volví a preguntar - ¿tengo que pisar hasta los límites para entender?... Las respuestas no llegaban (o eso creo yo), y yo seguía sin saber que hacer… mi desesperación de estar o sentirme sola, comenzaba a crecer… pensé en las interminables maneras de suicidio… las que serían dolorosas, las que no serían 100% efectivas, las que serían lentas, las que serían rápidas, las que serían sin dolor… pensé y pensé, pero tenía más miedo que valor (o cobardía) de hacerlo… De repente ese vacío profundo lo comencé a llenar con cosas materiales (sí, las cosas que podía comprar, quizá alguna vez intenté comprar los sentimientos de una persona, pero obviamente no funcionó)… pagué por tantas cosas que me parecían llenar mi infelicidad y soledad… conciertos, música, películas, video-juegos, hasta mascotas (lo único que sí me daba alegría), quería estudiar muchas cosas para no sentirme “x” -ser interesante para alguien más-… lo que fuera que pudiera distraerme, hasta donde el límite de las tarjetas me lo permitió… entonces sentí otra presión y angustia… ¿cómo rayos voy a pagarlo? Ahora ni siquiera podía pagar mi vacío (o vicio), ya no…
Interminables noches lloré, y suplicaba a Di’s “¡llévame!, ¡arráncame la vida en plena madrugada!, no quiero seguir aquí, ¡ya no!”… pero no entendía qué es lo que Él quería de mí… sentí que ya no podía dar más… cada día era doloroso pasarlo, cada pasó era doloroso… hasta la sonrisa me constaba trabajo… me sentía en un profundo agujero del cual no podía escapar… “Di’s, ¡¿qué quieres de mí?!, pregunte una y otra vez… jamás me contestó… sólo dejaba que siguiera aquí… Cada vez que pasaba por un puente, cruzaba la calle… deseaba que alguien me empujara, que algún auto me pasara encima, no quería comerte el pecado tal cual… pero creo que con desearlo ya estaba lejos de ganarme el cielo… y perdón de Di’s…
Pasaron algunos años, de repente volví a ver la luz, me di cuenta de que Di’s seguía a mi lado… seguía con vida, eso era la señal… trate de perfeccionar lo que jamás fue perfecto… buscaba respuestas en Su palabra… encontré muchas cosas… pero cuando mi mente empezó a cambiar, y empecé a ver nuevamente luz en mi vida con Él a mi lado… cuando empecé a tener un buen presentimiento de MI vida… otra vez encontré que el mundo es horrible, cruel, lleno de mentiras y desconfianza… y la soledad me invadió (nuevamente)… no sólo perdí el mayor deseo del humano –que es amar- si no que poco a poco perdí a mis “amigos” porque tampoco eran perfectos (y no me parecían buena compañía ni buen ejemplo), perdí a mi familia que se fue desmoronando (confirmándome que la vida es horrible, sufriente e imperfecta); perdí el deseo de seguir soñando, y pronto vi la realidad, invadiéndome de un gran dolor… y le pregunte a Di’s: ¿¿¿por qué Señor???
Nuevamente desee con todo mi ser desaparecer… No puedo, ni quiero, ni creo poder seguir aquí… ¡¡no lo soporto!!… se me fueron las gansa de vivir… pero algo en el fondo de mi ser me seguía diciendo que debía soportarlo, quizá parte de esos sueños aún vivían en mí y me hacían creer en que pasaría un milagro…
Finalmente, una noche, no pude más, suplique a Di’s con todas mis fuerzas que me llevará, se secaron mis ojos de tantos litros de lágrimas, rojos e hinchados como si los hubieran golpeado… grite, rogué, suplique, pedí con todo mi ser que los latidos del corazón dejaran de existir (hace mucho que ya no latían como debía ser), que la respiración dejará de emitir aliento alguno de vida, que mis ojos se cerrarán viviendo en un sueño para nunca despertar… y que cuando pasara esto, una sonrisa como pocas en mi vida iluminara mi rostro… para que los que pasaran a despedirse de mí pensaran (o creyeran) que había sido muy feliz… simplemente para engañar… Siempre creí que podría haber sido una excelente actriz, porque siempre fingí ser alguien que jamás fui en realidad…
Jamás supe lo que era amar y ser amado incondicionalmente por otra persona, jamás supe lo que era dar vida a otro ser humano, jamás fui la chica físicamente bonita y perfecta (por mucho que lo quise), jamás logré que el chico que me gustará me hiciera caso, jamás supe lo que era tener una verdadera familia, jamás supe que era hacer algo que te apasionará (a parte de seguir durante 13 años de mi vida a tres rubios con lindas sonrisas como su fan), jamás supe ser y tener una buena y verdadera amiga, jamás supe valorar lo poco que tenía, jamás trabaje por diversión, jamás supe dejar de soñar y despertar, jamás supe aceptar la realidad (la vida), jamás quise ser mujer (en realidad), jamás supe lo que era la felicidad… y jamás nadie lo entendió…
Pero aquí… todo es diferente: calma, paz, tranquilidad... muy iluminoso, silencioso, hermoso (o eso parece), no se siente nada… ni dolor ni alegría, es neutro, no es negro ni blanco, no me siento bien ni mal…simplemente no siento… esto es lo que estaba buscando… esperando… como siempre pensé que iba a ser…